Moscardón cazador de abejas

 

Desde hace muchos años, el moscardón es un problema serio para la apicultura debido a que es un voraz depredador de abejas. Su acción negativa se produce por interferencia directa, al capturar a las abejas en vuelo y alimentarse de ellas en la temporada de mayor actividad, y por acción indirecta, debido a que las abejas perciben la presencia de su cazador en los pastizales dejando de salir a forrajear, con la disminución de los niveles de producción de miel y otros productos de la colmena. La acción depredadora del moscardón se produce de diciembre a marzo, cuando los adultos se encuentran presentes en los campos alimentándose y poniendo sus huevos. El resto del año, el ciclo biológico se desarrolla bajo tierra, ya que sus larvas viven a expensas de sus hospedadores, las larvas de los escarabajos o gusanos blancos del suelo. El moscardón tiene altísima preferencia por los gusanos blancos del escarabajo rubio Cyclocephala signaticollis. Durante esta fase, el moscardón permanece como una amenaza latente, dormida, que aflorará en el verano siguiente. Son nueve meses de preparación para luego atacar con todo y reiniciar su ciclo.

El incremento del número de moscardones ha afectado seriamente a la producción apícola argentina, especialmente en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y La Pampa que concentran el 90% de las colmenas del país. Este insecto además de afectar a la industria apícola afecta indirectamente la producción agrícola, ya que el moscardón caza a las abejas en vuelo antes de que contribuyan con el proceso de polinización. Al consumir abejas obreras recolectoras, el moscardón interfiere de forma directa en la actividad agrícola en aquellos cultivos que requieren el uso extensivo de abejas en la polinización, bajando la producción de frutos y semillas.

En cuanto al ciclo de vida del moscardón, es anual y muy particular. Los moscardones adultos emergen de la tierra desde mediados de diciembre hasta mediados de marzo. Durante este período se alimentan continuamente de insectos, especialmente de abejas melíferas, y colocan los huevos en las zonas habitadas por escarabajos, quienes luego producirán sus larvas. La hembra coloca los desoves en una o dos capas envueltos en albúmina formando una ooteca blanca, en sustratos elevados, maximizando la dispersión de las futuras larvas por efecto del viento. Al nacer las larvas son muy pequeñitas, miden aproximadamente 1 milímetro, caen al suelo, se entierran y pasan estadio larval siguiente, lo cual se produce luego de siete días. El encuentro entre la larva del moscardón y el gusano blanco se produce porque la larva es capaz de buscarlo activamente. La larva del moscardón entonces se aferra externamente al tegumento del gusano, y durante todo el invierno vive a expensas de sus sustancias corporales. A fines del invierno, cuando el gusano blanco se prepara para su transformación en pupa, la larva del moscardón comienza a crecer con rapidez y en el lapso de un mes completa su desarrollo, consumiendo totalmente al gusano hasta transformarse en pupa. En verano la pupa se abre camino en la tierra hacia la superficie del suelo donde emerge el adulto. En cuanto a los gusanos blancos, son rizófagos, plagas subterráneas de los cultivos de cereales, plantas forrajeras, papas, hortalizas y de los pastos de las zonas de recreación causando daños económicos. Existen nueve especies de gusanos blancos en la región Pampeana, y todas muy similares en los efectos que producen a la agricultura, sin embargo, el moscardón ataca casi exclusivamente a una de ellas.

La característica más llamativa del moscardón es que su ataque no es continuo, sino cíclico, algunos años es plaga y otros no causa problemas, aparece unos tres-cuatro años en un lugar y luego no se lo ve por dos o tres, y luego aparece nuevamente. Esto tiene que ver con que su desarrollo está íntimamente ligado a la disponibilidad y distribución de los gusanos blancos del suelo, el alimento de sus larvas, y de insectos voladores, el alimento de los adultos. Debido al íntimo acople de estas interacciones y a los cambios ambientales reinantes es que tiene una dinámica impredecible, al menos desde el sentido común humano. Los veranos secos y calientes favorecen su numerosidad, debido a que factores como la temperatura elevada y la falta de humedad actúan en simultáneo favoreciendo el problema: por un lado, benefician la emergencia de los moscardones adultos desde el suelo y por el otro, las abejas realizan más viajes de recolección de insumos para la colonia debido a que las flores ofrecen menos néctar y las fuentes de agua naturales son escasas, favoreciendo la captura y muerte de las pecoreadoras y aguateras.

FIG FOTO TAPA

 Hembra del moscardón cazador de abejas.

 

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 Hembra del moscardón cazador de abejas oviponiendo sobre un alambrado.

 

Moscardón Gestión Apícola figura 3

 Gusano blanco de la especie Cyclocephala signaticollis superparasitado por larvas del moscardón cazador de abejas.

 

Artículos de divulgación:

  • CASTELO MK. 2021. Moscardón cazador de abejas: La amenaza para la apicultura que aparece cada verano. SADA, Gacetas del Colmenar, 643.
  • CASTELO MK. 2013. Les hasards de la vie. Science & Vie Junior, Hors Série, June, 100: 8.
  • CASTELO MK. 2002. Moscardón cazador de abejas, el mayor depredador de Argentina (II). El Colmenar, 16(68): 32-36.
  • CASTELO MK. 2002. Moscardón cazador de abejas, el mayor depredador de Argentina (I). El Colmenar, 16(67): 53-55.
  • CASTELO MK. 2002. Moscardón cazador de abejas, Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae). Algunas consideraciones sobre su presencia en los apiarios. Ciencia Apícola, 1(1): 10-18.
  • CASTELO MK. 2001. Investigaciones básicas para resolver un viejo problema: el moscardón cazador de abejas. Campo & Abejas, 5(22): 4-5.
  • CASTELO MK. 2001. El moscardón cazador de abejas perjudicó la cosecha de miel. Revista Apicultura Los Lirios, 5(55): 4-7.
  • CASTELO MK y CAPURRO AF. 2001. Moscardón cazador de abejas: un importante enemigo de la actividad apícola en Argentina. Gestión Apícola, 5(23): 13-18.

 

Artículos de investigación en castellano:

  • MARTÍNEZ GA & CASTELO MK. 2019. Influencia de la temperatura en la orientación y aceptación en el sistema hospedador Cyclocephala signaticollis (Coleoptera: Scarabaeidae) – parasitoide Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae). Semiárida (Suplemento), Revista de la Facultad de Agronomía UNLPam, 29: 45-47.
  • CASTELO MK & CRESPO JE. 2018. La posición de la larva en el hospedador influye sobre el éxito de parasitismo en el ectoparasitoide Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae). Acta Zoológica Lilloana (Suplemento), 62: 58-60.
  • CRESPO JE & CASTELO MK. 2013. Incidencia de las defensas del hospedador en el éxito de parasitismo de la larva parasitoide de Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae). Acta Zoológica Lilloana (Suplemento), 57: 104-106.
  • MARTÍNEZ GA, CRESPO JE & CASTELO MK. 2013. Influencia de la densidad de coespecíficos sobre la orientación y discriminación de hospedadores en Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae). Acta Zoológica Lilloana (Suplemento), 57: 92-94.
  • CASTELO MK. 2010. Adaptaciones en parasitoides: un caso de maximización del éxito reproductivo basada en las decisiones de las larvas. En: Darwin en el Sur, Ayer y Hoy: Contribuciones de la I Reunión de Biología Evolutiva del Cono Sur. Compilado por Alicia Massarini [et al.]. 1a ed. Buenos Aires: Libros del Rojas, 2010. 221 pp. Pag. 90-97. ISBN 978-987-1075-94-2.
  • CASTELO MK & CORLEY JC. 2004. Evaluación de la capacidad reguladora del moscardón cazador de abejas Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae) sobre los gusanos blancos del suelo (Coleoptera: Scarabaeidae). Revista de Investigaciones Agropecuarias, 33(1): 59-78.
  • CASTELO MK & CAPURRO AF. 2000. Especificidad y denso-dependencia inversa en parasitoides con oviposición fuera del hospedador: el caso de Mallophora ruficauda (Diptera: Asilidae) en la Pampa argentina. Ecología Austral, 10(1): 89-101.