Marone L, Rossi BE & Lopez de Casenave J (1998) Granivore impact on soil-seed reserves in the central Monte desert, Argentina. Functional Ecology 12:640–645

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Abstract: Mechanisms of grass- and forb-seed input and output in the central Monte desert of Argentina were studied in 1995 to assess the impact that autumn-winter granivores, especially birds, may have on soil-seed reserves. The abundance of perennial-grass seeds in late summer soils (ca. 2,400 seeds/m2 or 0.36 g/m2) remained unchanged the following early spring (ca. 2,700 seeds/m2 or 0.39 g/m2), despite the incorporation of about 3,000 seeds/m2 or 0.71 g/m2 newly-produced grass seeds during autumn-winter. Grass seeds appeared to be heavily consumed, especially the medium-sized ones. The annual-forb seed bank was about the same size in late summer (ca. 5,500 seeds/m2 or 1.34 g/m2) as in early spring (ca. 6,500 seeds/m2 or 1.53 g/m2). Since forb-seed production had been relatively low (ca. 400 seeds/m2 or 0.12 g/m2), these seeds apparently suffered negligible postdispersal losses. This pattern of grass- and forb-seed loss coincides with the pattern of seed consumption by granivorous birds —on average, 93% of seed mass in bird stomachs was from grass seeds, while only 7% was from forb seeds. Further evidence of a major impact of bird foraging on seed reserves is that the mass of particular grass seeds that was lost from soils was positively correlated with the mass of such seeds in bird diets; and that the main target of bird consumption, i.e. medium-sized grass seeds, suffered the highest postdispersal loss. We conclude that autumn-winter granivores in the central Monte desert, particularly birds, mainly consume newly-produced grass seeds and that they might have major qualitative as well as quantitative impacts on soil-seed reserves.

 
 

Resumen: [no publicado] Para estimar el impacto que los granívoros otoño-invernales, y especialmente las aves, pueden tener sobre las reservas de semillas en el suelo, estudiamos en 1995 los mecanismos de entrada y salida de semillas de pastos y de hierbas latifoliadas en la porción central del desierto del Monte en Argentina. La abundancia de semillas de pastos perennes en los suelos de fines de verano (ca. 2400 semillas/m2 o 0.36 g/m2) permaneció invariable a principios de la primavera siguiente (ca. 2700 semillas/m2 o 0.39 g/m2) a pesar de la incorporación durante el otoño-invierno de cerca de 3000 semillas/m2 o 0.71 g/m2 recientemente producidas. Las semillas de pastos parecieron ser fuertemente consumidas, especialmente las de tamaño intermedio. El banco de semillas de hierbas latifoliadas anuales tuvo el mismo tamaño a fines de verano (ca. 5500 semillas/m2 o 1.34 g/m2) y a principios de primavera (ca. 6500 semillas/m2 o 1.53 g/m2). Como la producción de semillas de hierbas latifoliadas había sido relativamente baja (ca. 400 semillas/m2 o 0.12 g/m2), estas semillas aparentemente sufrieron pérdidas posdispersivas insignificantes. Este patrón de pérdida de semillas de pastos y de hierbas latifoliadas coincide con el patrón de consumo de semillas por aves granívoras -en promedio, el 93% de la biomasa de semillas en los estómagos de las aves fue de semillas de pastos, mientras que solo el 7% fue de semillas de hierbas latifoliadas. Otra evidencia de un impacto importante de la alimentación de las aves sobre las reservas de semillas es que la biomasa de semillas de las especies de pastos que se perdió del suelo estuvo correlacionada positivamente con la biomasa de tales semillas en la dieta de las aves, y que el objetivo principal del consumo de las aves (i.e., las semillas de pastos de tamaño intermedio) sufrió las mayores pérdidas posdispersivas. Concluimos que los granívoros otoño-invernales, y particularmente las aves, consumen principalmente las semillas de pastos recientemente producidas y que podrían tener un impacto importante, tanto cualitativo como cuantitativo, sobre las reservas de semillas del suelo.