MARÍA CECILIA SAGARIO (alias Taty)

Lic. en Cs. Biológicas con orientación en Ecología (FCEyN - UBA)

Estudiante y Becaria doctoral de la UBA

 

Recibí el título de Lic. en Cs. Biológicas con orientación en Ecología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en agosto de 2004 y estoy actualmente realizando el doctorado en la misma facultad. Poseo una beca doctoral otorgada por la UBA y el tema en el cual se centra mi trabajo es la selección de hábitat (principalmente para el establecimiento de territorios) y la demografía de las aves granívoras de la porción central del desierto del Monte. Para ello, desde noviembre de 2004, estoy realizando campañas en Ñacuñán, con la ayuda-compañía-guía de Víctor R. Cueto (mi director de tesis doctoral), Javier Lopez de Casenave (el director de mi beca) y demás "ecodianos" de turno que se encuentren trabajando en la Reserva. Estamos realizando captura-marcado-recaptura de las aves mediante el uso de redes de niebla y la búsqueda sistemática de los individuos marcados. Además del monitoreo de las aves, estamos estudiando algunas de las variables que consideramos importantes mediante el mapeo de la vegetación y el muestreo de semillas y artrópodos. Por otro lado, esperamos que los datos colectados durante este estudio nos permitan responder algunas de las preguntas dentro del marco del proyecto general de movimiento de estas aves.

A nivel más personal puedo contarles que mi primer acercamiento a la biología fue en un viaje de buceo hace algo más de 10 años. En la primera inmersión me encontré frente a lo que creía era una piedra grande y extraña, y al acercarme descubrí un sinnúmero de organismos. Las primeras preguntas que me surgieron fueron: ¿por qué está todo esto justo acá? y ¿cómo es posible que todos estos organismos puedan “convivir” en un único lugar? Lo segundo que me sorprendió fue que por el simple hecho de “arrimar el ojo”, todo eso que observaba de una manera, se había convertido en otra cosa. Fue en ese momento que decidí que iba a estudiar biología marina en Puerto Madryn y, por las vueltas de la vida, me recibí en la FCEyN de la UBA, previo paso por la Universidad Nacional de Luján. A lo largo de la carrera tuve la oportunidad de colaborar en proyectos bastante diferentes, y luego de participar en temas relacionados con cuestiones tan diversas como la conservación de aves, los efectos de la radiación UV en poblaciones de lombrices, la dieta y uso del espacio de algunos mamíferos de la Patagonia y la distribución espacial del coipo, aprendí que, al menos para mi, no es la especie lo más interesante, sino la pregunta que uno esté tratando de responder, la manera en que lo haga y el grupo de gente de la que uno se rodee para llevarlo a cabo.

Si bien los arrecifes de coral fueron lo que disparó en mí esos interrogantes, no son hoy algo que me cautive. Sin embargo, son esas mismas cuestiones (las relaciones entre las especies, entre éstas y su ambiente y las variaciones de las mismas a lo largo del tiempo o el espacio) las que me siguen atrayendo. Quizá, lo interesante de estas preguntas sea la posibilidad/necesidad de encararlas desde distintas perspectivas, sin “encadenarse” a una especie en particular, y pudiendo aproximarse a su estudio desde varios ángulos. Así las cosas, no me sorprende el hecho de haber pasado del mar al desierto…