Reserva de Ñacuñán

"Al promediar el día el sol no era lo único que los torturaba: el cielo entero era una cúpula metálica calentada al blanco. La luz implacable los aplastaba; el sol era todo el cielo. (...) Las plantas se volvían más altas día a día, las espinas más fuertes y más crueles. Algunas alcanzaban ya la estatura de árboles de copa ancha y chata, siempre tentadores, pero una nube de humo hubiera protegido mejor de los ataques del sol." (Paul Bowles, El cielo protector)

La Travesía del Tunuyán

Provincia de Mendoza, Argentina. La flecha señala Ñacuñán (Ñ), en medio de la Travesía de TunuyánMendoza es una provincia de grandes contrastes geográficos, y las llanuras dominan prácticamente toda la porción oriental (Figura). La Llanura de la Travesía, mejor conocida como Travesía del Tunuyán, es una amplia planicie que limita al oeste con las Huayquerías (mal país o 'bad-lands', un conjunto de cerros y mesetas de unos 1400 m de altura), al norte y al sur con los ríos Tunuyán y Diamante, respectivamente, y al este con el Desaguadero. Se trata de una profunda cuenca inclinada suavemente hacia el este y rellenada durante parte del Terciario y el Cuaternario por sedimentos fluvio-eólicos provenientes de las montañas. Aunque en la actualidad prácticamente carece de drenaje superficial, los ríos divagaron repetidamente por la planicie en el pasado, dejando complejos de paleocauces (con dirección predominante oeste-este) por los que hoy escurren las aguas freáticas provenientes de las zonas altas occidentales. En la superficie domina el modelado por acción del viento, con formación de médanos, hoy mayormente fijados. Los suelos, en consecuencia, son principalmente arenosos, profundos, poco evolucionados, rápidamente mineralizados y con escasa materia orgánica.

Las travesías son bolsones de gran extensión, en los cuales las montañas que los delimitan lateralmente se pierden en la distancia. En la Travesía del Tunuyán se encuentran todos los elementos típicos de un bolsón: las Huayquerías, al oeste, son los cordones montañosos sometidos a erosión, seguidos hacia el este por la bajada (una suave pendiente) que desemboca en la playa de Ñacuñán, el fondo chato o planicie aluvial que recibe la humedad que se escurre desde las tierras altas, determinando una zona con freática poco profunda. Sobre esta playa se ubica la Reserva de Ñacuñán. Más al este se encuentra una llanura arenosa surcada por médanos fijos y luego una porción deprimida, la planicie aluvial antigua del Desaguadero, con pequeñas lagunas temporarias y meandros cercanos al río.

La vegetación de la travesía es relativamente simple. La bajada está ocupada por una estepa arbustiva de Larrea divaricata con Bulnesia retama y buena cobertura de gramíneas. En la playa de Ñacuñán se desarrolla un algarrobal de Prosopis flexuosa, que alterna con jarillales de Larrea cuneifolia en zonas bajas y con comunidades asociadas a médanos. La llanura arenosa presenta un jarillal alto de Larrea divaricata y cordones de médanos con gramíneas (fundamentalmente Aristida mendocina), mientras que, llegando al Desaguadero, aparecen algarrobales aislados y comunidades halófilas sobre suelos con mal drenaje, frecuentemente inundados.

Ubicación e historia

La Reserva de Ñacuñán (Figura) está ubicada en el sur del Departamento Santa Rosa, Provincia de Mendoza. Tiene una superficie de 12800 ha y dentro de sus límites, sobre la ruta 153 —que la atraviesa de norte a sur—, se encuentra el pueblo de Ñacuñán (20 viviendas, 78 habitantes). El término 'Ñancuñán' significa "aguilucho perdido" en idioma mapuche.

El área estuvo poblada por indígenas nómades cazadores y recolectores de frutos (presumiblemente araucanos o mapuches) hasta que fueron desalojados después de la conquista del desierto. El campo, tierra fiscal desde tiempos coloniales, fue rematado y pasó a manos privadas en 1907. A partir de entonces y hasta 1937 se produjo una deforestación intensiva. Imagen satelital Landsat de la Reserva de la Biosfera de Ñacuñán y alrededoresLos árboles fueron cortados por tala rasa, dejando tocones de 40–60 cm de alto de los cuales, por rebrote, se recuperaría el bosque. Los productos forestales eran utilizados principalmente para destilar gas de alumbrado para la ciudad de Mendoza. Entre 1908 y 1935 (aunque casi enteramente hasta 1916), unas 200000 toneladas de productos del bosque (leña, madera, carbón y carbón de leña) fueron cargadas en la estación Ñacuñán del ramal sur del Ferrocarril Gran Oeste Argentino. Una vez que desapareció el bosque, el campo fue destinado a la explotación ganadera —a veces en manos privadas, otras en manos de la provincia— hasta que, en 1961, se creó por ley provincial la Reserva Forestal de Ñacuñán. No obstante, la actividad ganadera no cesó, debido a la ausencia de alambrados y de control. Recién en 1966 comenzó a desarrollarse la infraestructura de la reserva, que pasó a ser manejada por el IZAS (actualmente IADIZA) en 1970. La reserva se terminó de alambrar en 1971 y desde entonces está exenta de pastoreo, aunque en una pequeña área restringida se mantienen unos pocos caballos. Durante los años subsiguientes se recuperó la cobertura herbácea y actualmente la superficie de la reserva contrasta con los campos privados que la circundan (Figura), donde sigue desarrollándose ganadería extensiva de bovinos para cría. En 1986, luego de siete años de gestiones, la reserva se incorporó oficialmente al programa MAB de la UNESCO, convirtiéndose así en la Reserva del Hombre y de la Biosfera de Ñacuñán.

Geomorfología y suelos

Ñacuñán está ubicada en la playa de divagación de las Huayquerías en la Travesía de Tunuyán. En la reserva se distinguen tres unidades geomorfológicas, cada una de ellas asociada con un tipo de vegetación: (1) llanura suavemente ondulada, (2) depresiones y (3) médanos.

Médanos en ÑacuñánLa llanura ondulada constituye la mayor parte de la reserva. A una altura promedio de 540 m sobre el nivel del mar (entre 490 y 600 m), tiene una pendiente muy leve —menos del 1%— hacia el este-sudeste. La llanura en sí es una cuenca rellena por loess hasta unos 150–170 m de profundidad. El suelo es limo-arenoso, pardo rojizo y pobre en materia orgánica.

Las depresiones están representadas por cauces secos y por franjas arcillosas. Ambos están orientados en dirección noroeste-sudeste. Los primeros, relativamente recientes, encauzan las aguas que bajan ocasionalmente del oeste en forma de aluviones. En el segundo caso, se trata de bandas más anchas, poco profundas, en donde se acumulan las arcillas acarreadas superficialmente por el agua de lluvia. Sus suelos, por consiguiente, son arcillosos y con escaso escurrimiento, y en algunos sectores se hacen impermeables, relativamente salinos y calcáreos, constituyendo peladares.

Los médanos —que alcanzan hasta 30 m de altura— están orientados en sentido noroeste-sudeste y están conformados por arenas gruesas acumuladas por el viento (Foto). Están prácticamente fijados: el Médano Negro (el mayor de Ñacuñán, de 6 km de largo por 1.5 km de ancho) no registra modificaciones importantes desde su primera medición, en 1903.

No existen en Ñacuñán cursos de agua permanentes sino cauces superficiales temporarios, que nacen al oeste, en las Huayquerías. Las aguas subterráneas (que forman parte de la sub-cuenca Mendoza Centro Este) corren relativamente profundas: desde 150 m de profundidad al oeste de la reserva, disminuyendo hacia el este hasta 10–15 m cerca del Desaguadero. En la reserva, la napa está a más de 70 m de profundidad. Aparentemente, en el subsuelo se alternarían capas permeables limo-arenosas con capas semipermeables apoyadas sobre niveles arcillosos lenticulares. El agua que percola desde la superficie o que proviene de las zonas de recarga al oeste quedaría retenida un tiempo considerable entre los niveles semipermeables, formando acuíferos colgados que serían responsables de la humedad subsuperficial que mantiene al bosque.

Clima

Características generales

El clima de Ñacuñán es árido-semiárido, estacional, con veranos cálidos y relativamente húmedos e inviernos fríos y secos. Corresponde a un DB'2da' (semiárido, mesotermal, seco, con bajo porcentaje de eficiencia térmica en verano) según Thornthwaite, al Tipo III (subtropical, caluroso y árido, con lluvias estivales e inviernos fríos) de Walter y al Bswk (seco, estepario, con lluvias estivales y frío en invierno) de Koeppen.

(a) Climatograma de Ñacuñán: línea llena=temperaturas promedio mensuales; línea punteada=precipitaciones mensuales. (b) Diagrama conjunto de temperaturas promedio y precipitaciones mensuales en Ñacuñán [los números representan los meses (enero = 1)]El climatograma correspondiente a Ñacuñán (Figura) fue realizado a partir de datos obtenidos en la estación meteorológica de la reserva, usando los registros de temperaturas del período 1972–1990, y de precipitaciones del período 1972–1998. En la figura () se aprecia claramente la marcada diferencia climática entre estaciones. Los meses agrupados en el extremo superior derecho del gráfico corresponden al verano térmico (i.e., el período con temperaturas promedio diarias superiores a los 20°C), que en Ñacuñán abarca desde la segunda quincena de noviembre hasta la primera de marzo. En el otro extremo aparecen los meses que constituyen el invierno térmico (i.e., el período con temperaturas promedio diarias menores a 10°C), que va desde la segunda quincena de mayo hasta la segunda de agosto. Aunque entre noviembre y marzo hay una estación relativamente húmeda de acuerdo a la relación temperatura–precipitación (Figura), el balance hídrico es deficitario a lo largo de todo el año (i.e., la evapotranspiración siempre es mayor que las precipitaciones). La evapotranspiración potencial es de 807.4 mm y el déficit hídrico es de 478 mm (para el periodo 1972–1992).

Temperatura

La temperatura promedio anual es de 15.6°C. La máxima y la mínima promedio anuales son 23.8°C y 7.6°C, respectivamente. Estos valores están en el extremo del rango registrado en el Monte. La temperatura promedio mensual es menor de 10°C en los meses del invierno y mayor de 20°C en verano (Figura). Las temperaturas máxima y mínima absolutas registradas en la reserva fueron 42.5°C y -13°C, respectivamente. La duración promedio del periodo libre de heladas está entre 90–120 días y se han registrado mínimas absolutas por debajo de los 0°C entre marzo y noviembre. La oscilación diaria de la temperatura es grande: su valor promedio es de 16.2°C.

Precipitaciones

Las tormentas eléctricas son frecuentes en las noches de veranoEl promedio de precipitaciones anuales en Ñacuñán es de 333.6 mm. Los registros meteorológicos para la zona de influencia indican un promedio de 294.7 mm (para 74 años). El número promedio de días del año con lluvias es de 57.8. Las lluvias de la época estival suelen ser de carácter convectivo, de mayor intensidad y menor duración, asociadas a tormentas eléctricas localizadas (Foto) y, a menudo, acompañadas de granizo. Por el contrario, en invierno están asociadas a frentes ciclónicos de gran escala, son de baja intensidad y de mayor duración. Las características salientes del régimen de lluvias de Ñacuñán son (1) su marcada estacionalidad y (2) su gran variabilidad interanual.

La variación estacional de las precipitaciones es muy pronunciada: el 78% de las lluvias se concentran en la primavera-verano (octubre a marzo), aunque octubre es notoriamente más seco (Figura). El grado de estacionalidad del régimen de precipitaciones está descripto de una manera muy minuciosa en la figura (), en la cual se utilizó un análisis de autocorrelación de series temporales con los valores mensuales de precipitaciones del período 1972–1998. El análisis se basa en el cálculo de la correlación para todos los pares de datos separados por un intervalo de tiempo determinado. La autocorrelación es negativa (o positiva) cuando un valor está negativamente (o positivamente) correlacionado con valores correspondientes a un determinado periodo de tiempo anterior o posterior. Una autocorrelación cercana a cero indica independencia entre los valores (en este caso, una incapacidad para predecir valores a partir de los correspondientes al periodo anterior considerado). Autocorrelación de precipitación mensual (1972-1998) en Ñacuñán, para intervalos entre 1 y 12 meses [triángulos: valores de autocorrelación significativos (P < 0.05)]El resultado muestra claramente el patrón estacional de las lluvias (Figura): hay una autocorrelación significativa positiva para intervalos cercanos a los doce meses y una negativa con los cercanos a los seis meses (i.e., si un mes es seco, entonces doce meses después será seco y dentro de seis meses será húmedo). El patrón es tan marcado que se observa aun sin haber estandarizado los datos para remover el efecto de las grandes diferencias interanuales en los valores de precipitaciones.

Precipitaciones anuales (a) y precipitaciones de primavera-verano (b) en Ñacuñán [línea de puntos: promedio de toda la serie]La variabilidad interanual de las lluvias es grande (Figura). Las precipitaciones varían entre 192.6 y 532.8 mm, con un coeficiente de variación de 30%. Esta variabilidad está asociada con las tendencias erráticas de las precipitaciones. Por ejemplo, al año más lluvioso del registro (1985) le sigue uno de los más secos. En ambientes áridos estacionales, la precipitación total anual puede ser menos relevante biológicamente que las lluvias que caen en la época en que pueden ser aprovechadas al máximo por las plantas (i.e., la estación de crecimiento; octubre a marzo). La variabilidad interanual de las lluvias de ese período es también muy grande en Ñacuñán (Figura), y es mayor que la del periodo invernal (error estándar del promedio: 15.51 vs ES = 7.32 para el periodo invernal).

Vegetación

Los tres ambientes representativos de Ñacuñán son: (1) el algarrobal de Prosopis flexuosa, que ocupa la llanura ondulada; (2) el jarillal de Larrea cuneifolia, restringido a las franjas de suelo arcilloso; y (3) la comunidad de los médanos (medanal).

Reserva de la Biosfera de Ñacuñán [Blanco: algarrobal; gris claro: jarillal de L. cuneifolia; gris oscuro: medanal; C: chañaral; D: jarillal de L. divaricata; R: retamal; Ñ: pueblo de Ñacuñán; EB: Estación Biológica; líneas discontinuas: cauces secos; líneas llenas: picadas; doble línea: ruta y ferrocarril]La mayor parte de la reserva está ocupada por el algarrobal (Figura). Se trata de un bosque abierto con estratos bien definidos (Foto). AlgarrobalEl arbóreo está representado por el algarrobo (Prosopis flexuosa), que alcanza hasta unos 7 m de altura y posee una cobertura de 4–12%, y por el chañar (Geoffroea decorticans), de menor altura y cobertura, a menudo en grupos de numerosos ejemplares. En el estrato arbustivo predomina marcadamente la jarilla Larrea divaricata, que alcanza una cobertura de 11–32% y alturas de hasta 3 m. Otros arbustos de importancia son Condalia microphylla, Capparis atamisquea y Atriplex lampa. Puede distinguirse un estrato subarbustivo de especies que raramente sobrepasan el metro de altura; las más abundantes son Lycium chilense, Lycium tenuispinosum, Verbena aspera y Acantholippia seriphioides. Finalmente, en el estrato herbáceo predominan las gramíneas; su cobertura es de 25–50%. Se destacan Pappophorum spp., Digitaria californica, Trichloris crinita, Aristida spp., Sporobolus cryptandrus y Setaria leucopila. Todas las gramíneas —con excepción de Stipa spp., de menor importancia— son plantas C4 y la gran mayoría son perennes. Numerosas especies de dicotiledóneas contribuyen al estrato herbáceo (principalmente Chenopodium papulosum, Phacelia artemisioides, Sphaeralcea miniata, Parthenium hysterophorus, Glandularia mendocina y Descurainia spp.), aunque su presencia y cobertura —usualmente menores que las de las gramíneas— varían mucho entre años en respuesta a las precipitaciones.

Jarillal (arbustal de Larrea cuneifolia)Los jarillales de Larrea cuneifolia ocupan anchas franjas que se intercalan en el algarrobal (Figura). La dominancia de la jarilla Larrea cuneifolia es muy marcada (Foto), con un 30–40% de cobertura. El algarrobo tiene una densidad muy baja, con individuos aislados separados por grandes distancias. La cobertura de gramíneas (fundamentalmente Sporobolus cryptandrus y Trichloris crinita) es alta —similar a la que se registra en el algarrobal— y usualmente mucho mayor que la de las herbáceas dicotiledóneas.

Vegetación en los médanosEn el medanal se desarrolla un estrato herbáceo de especies restringidas a los médanos (Foto), entre las que se destacan Panicum urvilleanum, Solanum euacanthum, Nicotiana petunioides, Hyalis argentea y Gomphrena martiana, que alcanzan gran cobertura luego de las lluvias. El estrato arbustivo tiene una cobertura baja; son frecuentes Larrea divaricata, Ximenia americana y Lycium chilense.

PeladalOtros ambientes de la reserva —de extensión restringida (Figura)— son los chañarales (grupos aislados de Geoffroea decorticans, especialmente al pie de los médanos y asociados a cauces secos), los jarillales de Larrea divaricata (especialmente en la parte norte de la reserva), y los retamales (grupos de Bulnesia retama, restringidos a la parte austral de la reserva). De menor importancia aun, pueden mencionarse los zampales de Atriplex lampa, los peladales de las zonas bajas con pobre drenaje (Foto) y las ciénagas en áreas en las que se acumula el agua de lluvia.

 
 
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EcodesÚltima actualización: febrero 2009
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