El Desierto del Monte
"At night in this waterless air the stars come down just
out of reach of your fingers. (...) The great concept of oneness
and of majestic order seems always to be born in the desert."
(John Steinbeck, The log from the Sea of Cortéz)
La
Provincia Biogeográfica del Monte ocupa un extenso territorio
más de 46 millones de ha, orientado como una
faja de marcada extensión latitudinal (casi 20°, más
de 2000 km) que corre al este de la cordillera de los Andes y que,
hacia el sur, se ensancha hasta alcanzar el Océano Atlántico
(Figura ).
A pesar de su extensión, la fisonomía y la composición
florística (y, en líneas generales, también
las características climáticas) son muy homogéneas.
La Provincia está caracterizada por la presencia de estepas
arbustivas de zigofiláceas, entre las que se intercalan bosques
localizados de poca extensión.
Límites
El Monte limita con el Chaco (al NE y al E), con el Espinal (al
E), con la Puna y/o la Prepuna (al N, al NO y al O) y con la Patagonia
(al O, al SO y al S). Aunque las diferencias con estas unidades
son, en general, marcadas y reconocibles, hay zonas donde el límite
es difícil de precisar y ha estado sujeto a controversias.
En los deslindes Monte-Chaco, Monte-Espinal y Monte-Patagonia se
encuentran fajas ecotonales en las que coexisten elementos típicos
del Monte y de la provincia vecina. Estos ecotonos son producidos
por el avance (o el retroceso) de los límites entre provincias,
que se atribuye (1) a factores físicos actuales (e.g., variaciones
interanuales del clima) o históricos (e.g., ciclos climáticos
del Pleistoceno; véase más abajo: Aspectos históricos),
o (2) al impacto de las actividades humanas, que modifican la composición
y la fisonomía de la vegetación.
El Monte comienza, en el norte, en las quebradas del Toro y de
Capillas (24°35'S, Salta), y se extiende hacia el sur por los
Valles Calchaquíes desde La Poma hasta Campo Arenal. En las
faldas de las sierras adyacentes está el límite con
la Prepuna. Hacia el sur, este límite corre bordeando las
sierras del Aconquija y de Ambato por el este, y Fiambalá,
Las Planchadas, Famatina, Umango y Punilla entre otras
por el oeste. Más al sur, por el oeste, el Monte ocupa los
valles de los ríos Blanco, Iglesias y Jáchal y el
Valle de Calingasta. Allí, el límite con la Puna lo
constituye directamente el deslinde oriental de la Cordillera de
los Andes. El límite entre el Monte y la Puna y la Prepuna
es altitudinal.
Al
sur de Ambato, al este, comienza el ecotono Monte-Chaco. Bordeando
la sierra de Velazco, el límite se corre al oeste hasta alcanzar
el río Bermejo y, después de seguirlo, se desvía
al sudoeste (Foto ),
aproximadamente hasta la altura de Capilla del Rosario (en Mendoza).
Desde allí sigue una línea que une Capilla del Rosario,
Nueva California y La Dormida, y luego toma rumbo sudeste hasta
la confluencia del río Tunuyán con el Desaguadero.
Este límite propuesto por J. Morello coincide
con el borde occidental de la distribución de Schinopsis
haenkeana y con el de varias especies arbóreas chaqueñas
en el noreste mendocino.
El
ecotono Monte-Espinal comienza donde termina el ecotono Monte-Chaco.
El límite corre a lo largo del río Desaguadero-Salado
hasta el límite entre Mendoza, San Luis y La Pampa, atraviesa
esta última provincia en dirección sudeste hasta los
alrededores de Río Colorado (Río Negro, Foto)
y luego sigue en línea recta hasta Bahía Anegada,
en el Océano Atlántico. Este límite propuesto
por A. Cabrera coincide con el borde oriental de la distribución
de Larrea divaricata y difiere del que propuso J. Morello,
el cual, más hacia el sur y el oeste, se recuesta en un hipotético
borde de la distribución histórica de Prosopis
caldenia.
El límite occidental del Monte, al sur de los 32°S,
corre en dirección norte-sur por el centro de Mendoza, apoyado
en las estribaciones orientales de los Andes. En algunas zonas de
San Juan y en el centro y sudoeste de Mendoza se encuentran áreas
ecotonales entre Monte y Patagonia, que se interrumpen para luego
reaparecer en el sur de Neuquén, en el centro de Río
Negro y en Península Valdés. En el sur de Mendoza
(Foto ),
el límite bordea la Payunia hasta Buta Ranquil (Neuquén).
Desde allí sigue en dirección norte-sur, bordeando
las serranías y las mesetas del centro de Neuquén
hasta cerca de Piedra del Aguila sobre el río Limay. Luego
el límite sigue hacia el este bordeando las altiplanicies
y mesetas rionegrinas. Más
al sur, el Monte ocupa el valle del Arroyo Telsen, la margen norte
del Arroyo Perdido y el valle inferior del río Chubut y del
Chico, hasta la altura de Laguna Escondida, donde alcanza su punto
más austral (44°20'S, Chubut). Finalmente, desde los
alrededores de Laguna Grande, el límite corre oeste-este
hasta la Bahía Janssen, en el Atlántico. La mayor
parte de este límite Monte-Patagonia tomado del trabajo
de R. León y colaboradores es altitudinal, aunque en
su porción sur está además asociado a factores
climáticos en particular, a la influencia de masas
de aire atlánticas.
Biogeografía
Varios
aspectos biogeográficos del Monte han sido de interés
para sistemáticos y ecólogos. Tal vez el más
difundido sea la relación entre la flora del Monte y la del
desierto de Sonora (México y sudoeste de EEUU), que ha sido
centro de una larga controversia aún no completamente
resuelta basada en la presencia, en estas dos unidades (separadas
entre sí por más de 5000 km y un ancho cinturón
de vegetación tropical y subtropical), de numerosos géneros
y especies comunes (e.g., Larrea, Prosopis, Condalia, Cercidium,
Celtis, Opuntia). Esta "disyunción florística"
podría explicarse por (1) antiguas conexiones fitogeográficas,
(2) migraciones de larga distancia relativamente recientes, o (3)
adaptación convergente de taxa polimórficos transtropicales,
causas no necesariamente excluyentes entre sí. Las similitudes
no están restringidas a las plantas; por caso, ocurre lo
mismo con las hormigas granívoras de zonas áridas
del género Pogonomyrmex ( Foto),
presentes en América del Sur extratropical y en el norte
de México y sudoeste de EEUU. El parecido ambiental y fisonómico
entre ambas áreas promovió estudios detallados (entre
1965 y 1974) en busca de evidencias de convergencia a nivel ecosistémico,
en la empresa conjunta de mayor envergadura encarada por biólogos
argentinos y estadounidenses, en el marco del 'International Biological
Program' (IBP).
El Monte está estrechamente emparentado biogeográficamente
con el Chaco y el Espinal, y también con otras áreas
de América del Sur, como la Provincia Chilena y zonas más
restringidas en Perú y Bolivia. El Monte también adquiere
importancia en estudios biogeográficos porque constituiría
el área de contacto entre las dos grandes biotas de América
del Sur, la Brasílica y la Patagónica.
Aspectos históricos
La información acerca de la edad del Monte y su historia
geológica es muy general. En el norte, las tierras estuvieron
completamente emergidas desde, al menos, fines del Carbonífero.
Más al sur, probablemente hayan estado fuera de la influencia
marina desde mucho antes, tal vez desde el Cámbrico, pero
sufrieron fases de sedimentación de tipo lacunar, en particular
a principios del Triásico. Algunas áreas del sudoeste,
en cambio, tuvieron ingresiones marinas hasta el Mesozoico. Las
porciones central y austral han estado sujetas recurrentemente a
importantes eventos volcánicos.
Las primeras señales de aridez datan del Cretácico.
A comienzos del Terciario el ambiente fue haciéndose progresivamente
más árido, retrocediendo los bosques mésicos
hacia el sudeste de Brasil, el sur de Chile y las pendientes orientales
de los recientes (y aún bajos) Andes. De esa época
provendría la mayor parte de los antiguos depósitos
aluviales de las planicies. El
área del Monte habría sido, a mediados del Terciario,
un ambiente abierto de tipo sabana, con un clima semejante al cálido
y seco del Chaco actual. A partir del Mioceno el clima cambió
rápidamente a escala mundial, acentuándose las condiciones
de aridez. Entre el Plioceno y el Pleistoceno se completó
el ascenso de los Andes (Foto ),
que provocó un efecto de barrera para los vientos húmedos
del oeste acrecentando la aridez en el área. La formación
definitiva del ambiente árido se dio al completarse la elevación
de las Sierras Pampeanas que bloquearon, en el norte, los vientos
del Atlántico.
Durante el Pleistoceno, los principales eventos estuvieron asociados
a los períodos glaciales. Las fluctuaciones climáticas
(principalmente la alternancia de condiciones secas y húmedas)
habrían sido mucho más pronunciadas durante ese período
que en los tiempos posteriores. Las temperaturas variaron unos 3-6°C.
En el extremo sudeste del Monte, sobre el Atlántico, ingresiones
y regresiones marinas estuvieron asociadas a ascensos y descensos
del nivel del mar. En áreas muy restringidas de las zonas
montañosas hay registros de la presencia de glaciares. En
el sur-sudeste del Monte actual hubo lagos glaciarios, mientras
que un lago continental, formado a partir de aguas de deshielo,
habría ocupado parte de lo que hoy es San Luis, Mendoza,
San Juan y La Rioja. La zona norte del Monte podría haber
sido el extremo noroeste
de un extenso lago conectado con el Océano Atlántico.
Sin embargo, el grado de fluctuación climática durante
el Pleistoceno en el Monte está sujeto a controversias.
Geomorfología y clima
El Monte es fisiográficamente muy variado: ocupa bolsones
(Foto ),
laderas bajas y valles intermontanos (en el norte), travesías
y llanuras generalmente arenosas (Foto )
(en el centro y al este) y laderas, mesetas bajas y amplios valles
(en el sur). Los
gradientes topográficos son siempre pronunciados hacia el
oeste, donde los Andes forman una barrera continua. En el norte
hay también un gradiente marcado hacia el este por la presencia
de las Sierras Pampeanas. Estas dos barreras orográficas
("sombras de lluvia") son una de las causas principales
de la aridez del Monte. Los suelos son predominantemente arenosos
y profundos, muy permeables, pero localmente se pueden encontrar
distintos tipos, desde arcillosos hasta rocosos, dependiendo de
la pendiente, de la elevación o de las características
microclimáticas.
El clima en el Monte es cálido y seco. Una característica
notable es la isotermia: a pesar de su gran extensión latitudinal,
las temperaturas promedio solo varían entre 13.4° y 17.5°C.
Algo más variables son las mínimas y máximas
promedio. Las
precipitaciones muestran un marcado gradiente este-oeste y son muy
variables: entre 80 mm y alrededor de 300 mm anuales (con algunos
registros excepcionales), aunque en pocos lugares superan los 200
mm. La estación seca dura hasta un máximo de nueve
meses y las lluvias están restringidas al verano, excepto
en el sur (en particular, al sur del río Diamante, Foto )
donde tienden a distribuirse más regularmente a lo largo
del año.
Vegetación
La fisonomía del Monte es relativamente simple: una estepa
de arbustos en la que aparecen bosques abiertos de poca extensión
localizados en áreas con provisión continua de agua.
La
estepa arbustiva ocupa la mayor parte del Monte. El tipo de estepa
más extendido, y el que le otorga unidad fitosociológica
a la Provincia, es el jarillal o estepa de Larrea (jarilla,
Foto ).
Se trata de matorrales de 1.5-2.5 m de altura (no sobrepasa los
3 m), con arbustos de follaje permanente y de ramas inermes. Siempre
predomina alguna especie del género Larrea (generalmente
Larrea divaricata o Larrea cuneifolia). Secundariamente,
aparecen cactáceas (en el norte), o árboles bajos
y arbustos de porte mediano, como Bulnesia spp., Monthea
aphylla, Bougainvillea spinosa, Cassia aphylla, Cercidium praecox,
Chuquiraga erinacea, Prosopis alpataco y Zuccagnia punctata.
La cobertura de herbáceas es espacialmente variable, dependiendo
de la variabilidad en las precipitaciones y del impacto de la ganadería.
En el piedemonte se desarrolla una estepa espinosa constituida principalmente
por especies del género Plectrocarpa. Otros tipos
de matorrales son de carácter edáfico: jumeales (Suaeda
divaricata) y zampales (Atriplex spp.), ambos asociados
a condiciones halófilas o salinas; cardonales, en laderas
rocosas en el norte; estepas de los médanos; y chilcales
(Baccharis salicifolia), en suelos húmedos.
Los bosques, en el Monte, son comunidades edáficas. Se presentan
en márgenes de ríos o en zonas de subsuelo húmedo
con napa freática poco profunda; en ambos casos los árboles
tienen agua a disposición de las raíces durante todo
el año. El
tipo más común de bosque es el algarrobal o bosque
de Prosopis (algarrobo). Es un bosque abierto (i.e., las
copas de los árboles, aparasoladas, no se tocan entre sí
y dejan grandes claros) con árboles espinosos de altura variable
(hasta 15 m) y de follaje deciduo. La principal especie arbórea
es Prosopis flexuosa (Foto ),
que puede estar acompañada por Prosopis chilensis, Jodina
rhombifolia, Geoffroea decorticans (Foto ),
Prosopis alba y Prosopis nigra. El estrato arbustivo, generalmente
espinoso, suele estar bien desarrollado, destacándose
Capparis atamisquea, Schinus polygamus y Condalia
spp., mientras que el estrato herbáceo, en general, es pobre.
Los algarrobales se ubican en el fondo de bolsones (en las galerías
de los ríos o rodeando salinas), en la base de conos de deyección,
en lugares con corriente subterránea o en sitios con la napa
freática poco profunda (no más de 20 m). Otro tipo
importante de bosque es el de sauce (Salix humboldtiana),
con árboles de hojas enteras, sin espinas y con buena cobertura
de pastos, que acompaña las márgenes de los ríos
permanentes. Otros bosques presentes en el Monte son los arcales
(Acacia visco) de las quebradas en las nacientes de ríos
y arroyos, y los maitenales (Maytenus boaria) que acompañan
a los ríos en la porción central y austral.
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